La popular idol japonesa Aya Matsuura interpreta a una joven delincuente que será reclutada por el gobierno japonés para que se convierta en una Sukeban, una detective encubierta que deberá infiltrarse en la Academia Divine Springs para investigar la misteriosa cuenta atrás que ha aparecido en una página web de suicidas, y que parece estar relacionada con varias explosiones ocurridas en la escuela. Bajo el nombre código de Saki Asamiya deberá resolver el misterio antes de tres días, momento en el que no sólo finalizará la cuenta atrás sino que su madre, espía capturada por los EUA, será juzgada y ejecutada. A cambio de su colaboración, el gobierno japonés garantiza a Asamiya la repatriación de su madre. Como Sukeban, contará con una única arma para protegerse en caso necesario: Un Yoyó metálico.
Este es, a grandes rasgos, el argumento de Sukeban Deka IV ~Codename: Asamiya Saki~, sin duda la película estrella de la temporada junto a Death Note: The Last Name. El director, Kenji Furuta (guionista de Battle Royale y director de Battle Royale II: Requiem) recupera una popular serie de televisión de los 80 para realizar su segunda película. Si no tan sangrienta como su obra posterior, si que mantiene varios de los elementos con los que le gusta jugar, ya que de nuevo pone a adolescentes en situaciones críticas por culpa de los adultos (aunque esta vez, y afortunadamente, la crítica queda diluída a favor de la historia). A nivel de realización, Furuta mantiene el estilo de videclip, y aunque algo más contenido que en Battle Royale II sigue abusando de los efectos de “bullet time”. Aunque como esta vez es Aya Matsuura la que se luce con el yoyó a cámara lenta, se lo perdonaremos.
Sukeban Deka, literalmente “La chica Detective Delincuente”, está basada en el manga de Shinji Wada, famoso por su adaptación a una serie de imagen real a mediados de los 80. Tal fue la popularidad de la serie que sería llevada al cine en 3 ocasiones. Finalmente, existe un OVA de animación. La serie y las películas son consideradas de culto en asia, y el propio Quentin Tarantino basó su diseño de la célebre Gogo Yubari de Kill Bill en la protagonista de la serie. Tanto en la serie como en las películas, independientes unas de otras, la premisa era la misma: una joven chica delincuente era reclutada por el gobierno para redimirla de su turbio pasado, todas bajo el mismo nombre código, Saki Asamiya. Sus armas iban de las canicas a las peonzas, pero la más popular era el yoyó metálico que ocultaba su identificación como Sukeban. 20 años más tarde, cuando se ha retomado el proyecto, el propio autor del manga especificó que no permitiría una cuarta parte a no ser que fuera la propia Aya Matsuura la nueva encarnación de Saki Asamiya. Y tiene su lógica, ya que en las diferentes películas y series siempre ha sido una famosa idol la encargada de interpretar el papel protagonista, y en el Japón actual no hay idol más famosa que Ayaya, que después de tímidas incursiones en el mundo del cine y la televisión da el gran salto, para regocijo de todos sus fans, que somos muchos. Y no es Matsuura la única idol que aparece en la película. Rika Ishikawa, ex-Morning Musume y actual líder del grupo V-U-Den, se lleva el papel antagonista, y sus dos compañeras de grupo, Yui Ôkada y Erika Miyoshi se llevan también un papel destacado. Masae Ôtani, del grupo de idols Melon Kinenbi, hace también un pequeño y explosivo cameo. En definitiva, la película no es más que esto, guapas adolescentes en uniforme escolar o embutidas en cuero negro lanzándose yoyós cortantes, mientras sus compañeros se autoinmolan con explosivos. ¿Qué más se le puede pedir a una película?


