Este año inauguramos el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges de la forma más trepidante posible. Goemon (2009), el esperado regreso al cine de Kazuaki -Kaz- Kiriya tras su regular Casshern, mantiene todas las virtudes de su antecesora sin caer en sus defectos. Espectáculo en estado puro, y esta vez sí, al servicio de una historia accesible a todos.

Goemon es la personal interpretación que Kaz Kiriya hace de la leyenda de Goemon Ishikawa, un popular personaje del folclore japonés que se mueve entre la realidad y ficción y que ha protagonizado inumerables obras de teatro kabuki. Si bien el personaje es famoso por ser un ladrón que roba a los ricos para repartir riquezas entre los pobres, este hecho únicamente le sirve a Kiriya para introducir una intriga política ambientada en la época de la unificación de Japón. Pero no os dejéis engañar. A pesar del desfile de personajes históricos, Goemon es una película de acción que no da descanso al ojo del espectador.

Kiriya se sirve de los CGI que tan famoso le han hecho (en todos los sentidos) para crear una película excesiva y barroca, más cercana a un anime que a una película de acción real. Y si bien el resultado es completamente espectacular, es fácil perderse en este exceso: en lo que dura la película, tienen cabida tanto los efectos especiales más espectaculares como los más risibles. A su vez, Kiriya parece incapaz de rodar la más tranquila de las secuencias sin introducir un sin fin de planos inútiles. Si bien en un videoclip es un recurso que puede dar mucho dinamismo, en un largometraje de algo más de dos horas acaba pasando factura, y la película se acaba alargando sin necesidad.

La película está protagonizada por Yosuke Eguchi en el papel de Goemon y por Ryoko Hirosue en el papel de Dama Chacha. Les acompañan, entre otros, Takao Osawa, Jun Kaname y Susumu Terajima. Sin embargo, sus interpretaciones en general, si bien correctas, se ven muchas veces eclipsadas por los rápidos movimientos de cámara, los efectos digitales y por su vestuario de videojuego. Es una película donde lo accesorio pesa tanto o más que la historia principal.

Y es en esta historia donde Kiriyama realiza el mayor de sus aciertos. Con una sencilla premisa, es la típica historia de venganza personal y amigos de infancia convertidos en rivales, la película se llena de matices según avanza y conocemos más a fondo a los protagonistas gracias a un inteligente uso de los flashbacks. Igual de inteligente es la mezcla de personajes ficticios con personajes historicos reales, consiguiendo convertir leyenda en historia.

Afortunadamente, el derroche de imaginación en la dirección artística nos regala oníricos paisajes y palacios imposibles y las frenéticas escenas de acción compensan los momentos de aburrimiento y consiguen arrancar  aplausos de los espectadores. Así, a pesar de todo, no pude menos que salir contento del cine: Goemon es espectáculo en estado puro.

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