Revenge: A Love Story  es una película que demuestra que el cine de Hong Kong no ha muerto del todo. Con un argumento digno de la mejor época de este cine, la película no es apta para estómagos sensibles. Mientras la veía recordaba la sensación que me dejó la inolvidable Doctor Lamb con Simon Yam en la que un taxista desequilibrado secuestraba jovencitas para cortarles los pechos y guardarlos en tarros allá por 1992.

Revenge: A Love Story empieza con la noticia de un asesino en serie que ha arrancado al bebé de dos embarazadas y asesinado a varios miembros de sus familias. El espectador enseguida es testigo de uno de esos brutales asesinatos y la pronta captura por parte de la policía.El culpable es Juno Mak, quien es torturado de forma exagerada por la policia cuando él no responde al interrogatorio.

De ahí saltamos unos meses al pasado y comienza la historia de amor entre Kit (Juno Mak) y Wing (Sora Aoi) y lo que desencadenará en esos brutales asesinatos.

La película contiene escenas muy desagradables, no por su grafismo, sino por lo duro de su contenido en crueldad hacia unos personajes que no se merecen lo que les sucede. Si el cine actual nos tiene acostumbrados a venganza por el típico “has matado a mi familia” o “has traicionado a tu jefe” esta vez nos lleva a presenciar algo bastante más simple. Aquí la corrupción de la policía no se debe a dinero ni a ganas de ascender, sino a necesidades mucho más básicas y brutales.

Estamos tan acostumbrados a la dualidad policía/mafia que cuando una película muestra como dos inocentes acaban involucrados en algo así sin posibilidad de escape, como espectadores nos encontramos mucho más involucrados que con la típica vendetta de disparos y honor. Y este es uno de los grandes aciertos de esta cinta.

 

Sin embargo tengo que decir que hay un par de cosas que hacen que esta película no se convierta en la gran obra maestra que podía haber sido. Una es la decisión de dividirla en capítulo, que al principio sirve para ordenar flashbacks y demás saltos temporales, pero que hacia la mitad de la película pierde todo sentido y se convierte en meros carteles con frases confusas. Y por otra parte en cambio de tono del final de la película roza lo ridículo y no concuerda con el resto de la película, lo que deja al espectador con un regusto agridulce.

En mi opinión Revenge: a love story, podría haber sido uno de los taquillazos del 2010 si no fuera por su falta de nombres conocidos: Juno Mak está lejos de atraer a grandes cantidades de gente al cine, y Sora Aoi no llama al tipo de espectador que podría disfrutar esta película. Su director, Ching-Po Wong, aprendiz de Johnie To tiene muchos toques de su maestro y lo suficiente de su propio estilo para que sea alguien a seguir. Solo espero que se olvide de esa vena poética que intenta transferir en una película que hubiese ganado mucho sin ella.

En general, una película muy recomendable si somos capaces de olvidarnos de esos pequeños fallos, y de la escasa actuación de Sora Aoi, quien si no te dicen que es mentalmente retrasada en la película, puedes llegar a pensar que sólo es tímida.

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