Taipei Exchanges es una de esas películas que con solo ver la portada piensas “que mona”, y esa sensación es la que te acompaña durante toda la película.

 Doris y Josie son dos hermanas muy unidas pero muy diferentes que deciden abrir una cafetería, y en la inauguración invitan a todos sus amigos a traer “trastos inútiles que tengáis en casa” a cambio de una flor. La fiesta de inauguración termina con la cafetería a rebosar de objetos de lo más variopinto, que parece ser la razón por la que durante los días siguientes no entran clientes. Pero justo cuando las dos hermanas deciden deshacerse de todos esos objetos, dos hombres de negocios se interesan por un antiguo libreto de cocina en tailandés e intentan comprárselo, pero según la lógica de Josie “si nosotros no hemos pagado nada por ello, no podemos venderlo… pero siempre podemos intercambiarlo”. Y ahí comienza una de las mejores ideas para una cafetería, todo lo que se encuentra en la cafetería es intercambiable, y así mientras los clientes piensan y miran, toman café.

De esta manera empieza esta agradable película donde conseguir los sueños choca con la realidad, y de cómo con esfuerzo se pueden conseguir esos sueños. Eso sí, hay que ir con cuidado, los sueños con los que se empieza un viaje pueden no ser los mismos con los que se acaba…

La estética, la narración, y los personajes de Taipei Exchanges son el fuerte del director y escritor Ya-Chuan Hsiao.  Las dos hermanas consiguen sacarte una sonrisa con su relación y sus diálogos, y los clientes que se pasan por la cafetería encajan perfectamente en este ambiente en el que cualquier desconocido tiene algo que contar.  Durante la película hay varios cortes en los que se pregunta a gente diferente de la calle sobre sus sueños y momentos de la vida que se reflejan en la película. Curiosamente este trozo es el único momento donde oímos a alguien hablar taiwanés en la película.

Las dos hermanas llevan sin duda el peso de la narración, y lo hacen espléndidamente. Doris es Kwai Lunmei (Secret, The Stool Pigeon), a quien personalmente adoro desde que protagonizó el videoclip de F.I.R. “Our Love” (我们的爱) y su hermana Josie es Zaizai Lin en su primera película. Ambas reflejan bastante bien la personalidad de la juventud de Taiwán en contraste a lo que nos tienen acostumbrados las películas de China con su juventud rebelde o que lucha por salir delante contra los duros obstáculos de la sociedad actual. En esta película la juventud taiwanesa se muestra mucho más relajada y los sueños toman más importancia que las ganancias que se puedan obtener de ellos.

Tengo que destacar el papel de la madre, una mujer que quiere que sus hijas se olviden de sueños estúpidos y se dediquen a ganar dinero, pero que enseguida se muestra dispuesta a ayudar cuando hace falta. El chiste que hacen cada vez que se reúnen las tres me arrancaba una carcajada aunque fuera el mismo cinco veces. Soy así de simple.

Ya que últimamente siempre le vemos el lado político a todo, en Taipei Exchanges esto está representado por los guías turísticos que llevan grupos al café y, muy amablemente, intentan comprar el café para sacar beneficio. Véase, Taiwán sueña y China quiere sacar dinero de ello. Pero bueno, es un mero apunte que no rompe el clima de la película.

En general, una película que te robará una sonrisa seguro y no dejará que la abandones hasta el final. Muy aconsejable con una banda sonora preciosa.

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