Sleepwalker es la nueva película de Oxide Pang. Voy a comenzar esta crítica diciendo que echo mucho de menos cuando decir que una película era de Oxide Pang significaba sinónimo de calidad. En esta película que da ganas de ser sonámbulo para apartarte de la televisión mientras intentas no quedarte dormido, la protagonista Yi (la genial Lee Sin Jee) tiene el mismo sueño cada noche, y poco a poco empieza a sospechar que también se levanta y camina dormida. Con este título, es algo triste que el director quiera darnos este dato como una sorpresa, pero bueno. De golpe, su ex-marido desaparece después de que ella amenace con matarlo. Y cuando Yi llega a su piso, todo parece indicar que su ex-marido ha estado allí la noche anterior, cuando ella estaba durmiendo…

En medio de todo esto nos encontramos con una historia paralela en la que una mujer (Charlie Young) pasa los días en la comisaría de policía esperando noticias de su hijo desaparecido desde hace tres meses. Parece no fiarse mucho de que su hermana (Huo Si Yan) esté al cargo del caso. Todo esto parece no tener  nada en común con el caso de sonambulismo de Yi, si no fuera porque el sueño recurrente de ésta es estar en un bosque desenterrando algo…

En un alarde de sorpresa e imaginación, a los diez minutos de empezar la película, Yi le cuenta su sueño a un amigo diseñador que le está ofreciendo mucho trabajo. Mientras ésta le relata la escena del bosque y cómo desentierra algo grande en sueños, ñel mira alrededor nervioso mientras la música se alza en un intento de avisarnos de que algo va a pasar. Y cual perro de “Los Simpsons”, el diseñador mira hacia los dos lados y alarga la mano hacia unas tijeras muy afiladas…pero finalmente decide no seguir con su plan. Esto ocurre a los diez minutos. No hay más personajes en la película. Oxide Pang intenta durante el resto de metraje sorprendernos con el resultado de la historia. ¿Alguien más ve por donde voy?

La banda sonora es algo a mencionar. Cada vez que alguien mira hacia un lado o se levanta de cuna cama, un sofá o una silla, la música se llena de violines y tambores anunciando tensión y sorpresa, queriendo comunicar miedo al espectador. Aunque claro, el efecto se pierde cuando esta misma música se repite cada cinco minutos de metraje sin sentido alguno.

Daré dos puntos positivos a este intento de thriller: Lee Sin Je, la diva (y esposa) del director que siempre está sublime en lo que hace, y esta vez no es menos. Y la fotografía, que desde el minuto uno ya lleva el sello Pang y al menos es bonita.

En general, una película que podría ser emitida en Antena 3 como una película de los 80 con algún asesinato y sonambulismo por ahí.

Para romper una lanza a favor del director, diré que al parecer ahora si se quiere hacer una película en Hong Kong, de terror y que pueda emitirse fuera de la excolonia británica, no puede ir sobre nada sobrenatural (nuevas leyes del gobierno chino). Y claro, a los Pang les quitas los fantasmas y parece que no sepan hacer nada de terror…

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