Volvemos a subirnos a la Enterprise en una tercera entrega que, a pesar de su espectacularidad y humor, no está a la altura de sus predecesoras.

Nuevamente, un misterioso enemigo con una vendetta pendiente con la Federación pondrá en peligro a la tripulación liderada por el capitán Kirk. El guión, lejos de la carga emocional de las dos películas anteriores, peca de ingenuidad y la catastrófica edición ensombrece una película que, por lo general, resulta un buen entretenimiento.

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