Nos ponemos algo esquizofrénicos ante la cinta ganadora del Festival de Cine Fantástico de Sitges en 2015, ya que de las dos personas que llevamos este humilde blog, a uno le ha encantado y al otro le ha horrorizado. Nada que un rápido cara o cruz no solucione: me toca contaros lo buena que me ha parecido.

La película sabe aprovechar su inquietante premisa para ir acumulando tensión hasta un efectivo e inteligente climax. Eso sí, siempre que no adivines el final al minuto tres de la película, que todo es posible.