Película gamberra y ochentera en la que un autobús turístico se estropea a las afueras de Amsterdam. Los ocupantes, un grupo de turistas a cada cual con traumas más extraños, deberán guarecerse cerca de un molino, pero cuenta la leyenda que lo ocupa el espíritu de un molinero que hizo un trato con el diablo y ahora acecha a aquellos impuros de corazón.

No pasará a los anales de la história, pero entretendrá a aquellos que les gusta el cine de terror casposo y con algún que otro gran momento gore.

Genial verla en el Festival de Sitges 2016.