El polifacético Takeshi Miike dirige esta adaptación del manga homónimo en la que el gobierno japonés, que aparentemente está completamente obsesionado con los insectos en el futuro, manda un puñado de cucarachas a un Marte que ha terraformado en secreto.

Por supuesto, las cucarachas evolucionan en unos mortales seres humanoides y el gobierno japonés envía a un grupo de civiles y delincuentes a bordo de la BUGS 2 a Marte para completar la misión INSECTO: Matar a las cucarachas. Para ello, los tripulantes de la nave han sido modificados genéticamente, sin que ellos lo sepan, para mezclar su ADN con el de varios insectos, otorgándoles habilidades de lo más pintoresco.

¿Cómo se puede tomar alguien en serio este argumento más propio de Mortadelo y Filemón que de una película de ciencia-ficción? Pues hay gente que lo hizo y salió indignada del cine… Nosotros, en cambio, que somos gente muy leída que sabe a lo que se expone, nos lo pasamos en grande.