Ayer asistimos al pre-estreno de Split (Múltiple) en la sala
Phenomena de Barcelona. La última película de Shyamalan, el director que saltó a la fama por El Sexto Sentido, El protegido y Señales, y que luego cayó en desgracia por dirigir cosas como El Incidente o After Earth, intenta redimirse en Split, volviendo al estilo de sus películas iniciales.

Kevin (James Mcavoy) sufre de desorden de múltiple personalidad con hasta 23 personalidad completamente diferentes, que toman el control de su cuerpo sin aviso. Una mañana, una de estas personalidades secuestra a tres chicas y las encierra en un sótano.  A partir de ahí vemos como se
enfrentan a la situación varias de estas personalidades, y como se desarrolla un misterio mientras las chicas luchan por sus vidas.

Split sube mucho el nivel respecto a lo que nos tenía acostumbrados Shyamalan en los últimos años, pero se queda corta para llegar a sus obras más conocidas. Por suerte los dos actores principales James Mcavoy (saga X-men) y Anya Taylor-Joy (The Witch) llevan la película a hombros de manera magistral. Mcavoy consigue que el espectador reconozca al instante a cada personalidad con tan solo cambiar ligeramente la cara, y Anya Taylor-Joy proyecta perfectamente hacia el espectador la angustia de encontrarse encerrada con un lunático.

Shyamalan hace películas con grandes ideas, pero parece olvidarse de cómo desarrollarlas a medio camino, para llegar al final que ya tenía en mente. Esto le quita fuerza a la parte media de la película, cuando comienza a desinflarse la tensión debido quizás al uso excesivo de los mismos recursos.

Si El Sexto Sentido y sus películas posteriores le dieron una fama de ser “el hombre de los twists”, el espectador ya espera una sorpresa final que cambie radicalmente el desarrollo de los acontecimientos, esta vez no es así. Hemos leído mucho que el “twist” del final es maravilloso. Pero desde aquí os queremos preparar, no vayáis esperando un twist. No existe. Lo que sí que existe es una pequeña escena post-créditos que va colocada antes de los créditos, pero que no tiene relación con los acontecimientos de la película, y que, por lo tanto, no son un “twist”, no “giran” nada. Tan solo hacen un guiño gracioso, como lo hacen las películas de Marvel, por ejemplo.

En general, Split (Múltiple) se disfruta en la medida de lo posible, y sobre todo gracias a sus protagonistas, pero dista mucho de ser la obra maestra que redime a Shyamalan por hacernos soportar al hijo de Will Smith durante dos horas dando saltos en After Earth.

Pero id a verla, pasaréis un buen rato.

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