Parece que presenciamos el revival de las adaptaciones a cine de Stephen King. Desde los años 90 no se veían tantas novelas del rey del terror en la gran y pequeña pantalla. Y tras el éxito de IT, estamos seguros de que veremos muchás más.

 Hoy vamos a hablar de una adaptación de una de sus novelas quizás menos conocida y más apartada de lo que nos tiene acostumbrados King: Gerald’s Game.

 En esta película de Netflix vemos como una pareja (Gerald y Jessie) se va de fin de semana a una casa en el bosque, apartada de todo, para intentar reconectar y salvar su relación. El marido lleva unas esposas con las que ata a su mujer a la cama para comenzar un juego sexual, pero sufre un ataque al corazón y muere al instante. Ahora Jessie deberá sobrevivir al juego de su marido, descubrir como liberarse y no morir allí sola frente al cadaver de Gerald.

 La idea de la película es muy buena, y tiene un comienzo muy potente, pero  cae en picado rápidamente. En vez de asistir a un descenso gradual a la locura de su protagonista, vemos como cae en picado en cero coma cinco segundos, y su rotura con la realidad llega casi instantáneamente.

 A partir de ahí la película apenas mantiene al espectador despierto entre apariciones y flashbacks que ayudan a la protagonista a dar pequeños pasos hacia la supervivencia, enfrentándola contra sus traumas reprimidos en su lucha metafórica contra los hombres de su vida.

 Lo peor de la película es el final, que sin spoilers, es típico final del Stephen King tras el año 2.000. Un final sin apenas relación con el resto de la história, y que en este caso, nos presenta en 5 minutos una história muchísimo más interesante que las que nos ha hecho sufrir Gerald con sus esposas.

 En general, un viaje metafórico sobre los traumas de una mujer adulta para estudiantes de primero de psicología. Aquellos que busquen un thriller o una película de terror, pueden quitarla tras los primeros quince minutos.

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