Annabelle, la terrible muñeca de la primera película de Expediente Warren vuelve a la gran pantalla tras una decepcionante primera película en solitario.

En Annabelle Creation volvemos al pasado para conocer el origen de la muñeca, y algo más sobre el mal que la habita. Una pareja que perdió a su hija pequeña en un terrible accidente acoge a siete niñas hasta que puedan ser adoptadas. Sin embargo, algo escondido despertará para aterrorizarlas…

En el cine de terror había una regla de oro, las segundas partes pueden ser buenas, pero nunca mejores que la primera. Pero el año pasado
David F. Sandberg rompió esa regla con Ouija: El Origen del mal. Y lo vuelve a hacer con Annabelle Creation.

 Annabelle Creation sabe jugar bien sus bazas y olvida a la muñeca de diseño terrible durante gran parte de la película para centrarse más en el ente que la habita. De esta manera tenemos una atmósfera de película de fantasmas clásica en vez de un Chucky de baratillo. Sandberg reaviva así una saga con ideas frescas, aunque algo manidas, que funcionan muy bien (sobretodo comparándolas con las de su predecesora).

 Si tenemos que buscarle algún fallo es que el director sabe lo que le funciona, y no se sale de ese esquema. En este caso vemos repetido casi al completo el estilo usado en Ouija: El Origen del mal: mismo tipo de sustos, ambientación, y niña. Si en Ouija, se olvidaba casi al instante de la tabla, en Annabelle la muñeca queda relegada rápidamente a un segundo plano.

 Aún y así, la película consigue darnos más de un susto y crear una atmósfera de angustia palpable. Una grata sorpresa que seguro hace las delicias de los fans del cine de terror más clásico.

Anuncios